martes, 2 de noviembre de 2010

La Castañeda

El pasado Domingo 31 de Octubre me tome la libertad de ir  al  museo Archivo de la  Fotografía ubicado en república de Guatemala (a un costado de templo mayor) a ver la exposición de "La Castañeda". Una exposición de 84 fotografías, una tina de baño, 6 ilustraciones y un video (bastante sobre actuado) del que podría ser el anuncio televisivo de aquel lugar.
Primero empezare por relatar la historia de este famoso manicomio, fundado en 1910 por el entonces presidente Porfirio Diaz y  demolido en 1968, durante estos 58 años pasaron por esos muros 70 mil pacientes. Entre ellos, niños con Síndrome de Down,  alcohólicos,  cocainómanos, adictos a la marihuana, gays, lesbianas, oligofrénicos, prostitutas, ancianos,personas con fobias agudas, psicóticos, dementes o personas con actitudes simplemente diferentes a las que la sociedad de ese entonces catalogaba como normales.
De esta increíble construcción no quedo ni una piedra después de su demolición. Pero incontables relatos y acervo testimonial existe en deredor de su historia... Abuso departe de el personal que manejaba la clínica, insalubridad, injusticia, intereses y la ausencia o  falta total de humanismo, no muy diferente al que se maneja hoy en día en diferentes instituciones manejadas por el gobierno.

Ahora dare mi relato acerca de esta experiencia.

En el momento que pise la entrada del museo dislumbre bastante gente, estudiantes, ociosos y claro morbosos (que por cierto salieron bastante insatisfechos). Al umbral del museo se encontraba una breve introducción de aquel lugar. Como la que ya he relatado renglones antes. Y una foto bastante simpática de los fundadores acompañados de los pacientes que denominaban "pasivos". El siguiente paso es la maqueta de aquel lugar, que en vez de parecer una institución mental, no distaba mucho de parecerse al castillo de Chapultepec. Contaba con 22 edificios, designados a una función exacta. Cabe recalcar que los edificios donde se encontraba viviendo el personal estaban situados a unos dos kilómetros de los pabellones.separados por un jardín bastante grande.
A continuación la galeria de fotografias, empezando por la inauguración de la institución, sus invitados el tipico "corte del listón" y "la primera piedra" protagonizados por el presidente  Porfirio Díaz. Enseguida una sesión fotográfica de los inicios de este lugar, los primeros pacientes y enfermos del lugar (cabe recalcar que no son lo mismo).  Seguida de una sección de actividades deportivas a las que tenian derecho los enfermos, beisból y futból. Y también talleres para las mujeres: tejido, cerámica, escultura, etc...
En la siguiente sala fotografías de varios pacientes, acompañada de dibujos hechos por una paciente en la que demostraba claramente los abusos que tenían hacia ella y el concepto que ella tenia de las enfermeras.. Uno que quedo mucho en mi mente figuraba a una mujer desnuda dentro de una bañera agarrada a la fuerza, rodeada de frases como "Quémala más al fin que ni siente" y "Esa zorra se lo merece" y en letras pequeñas abajo de este atroz dibujo decía "Las enfermeras son el Demonio". Claro si recordamos que este era un lugar lleno de psicóticos y que no hay un antecedente de aquella dibujante, me limito a no generar algún sentimiento ya que estos dibujos podrían ser el resultado de alguna alucinación causada por la misma enfermedad, medicinas, o en efecto la realidad.
La siguiente sala consta de fotografías de los sanitarios y la presencia de la misma bañera ilustrada por la joven en la sala anterior. Carcomida por el tiempo y el uso. Y las fotografías mostraban sanitarios que estaban muy lejos de ser higiénicos, llenos de heces  y diferentes fluidos humanos. Demostraba una falta de aseo desde ya hace mucho tiempo. Ahí fue donde mi humanismo salió a flote y sentí coraje.
En el segundo piso se encontraba la galeria de los niños, decenas de niños con ropas viejas y delgadas, con expresiones tristes y desesperanzadas, todos cumpliendo diferentes trabajos, al igual que los adultos, ya sean en el campo o dentro de la institución. En esta sección mis sentimientos volvieron a ser parte de mi recorrido, en lo personal no soporto ver a los niños en semejantes condiciones simplemente no lo soporto, así que decidí retirarme de esa sección y pasar a un vitral donde se encontraban algunos escritos como testimonios de familiares que sospechaban del maltrato a sus pacientes ya que pasaban semanas sin verlos y cuando lo hacían estos escondían infinidad de marcas de violencia. Otros tantos eran diagnósticos que eran en lo extremo ridículos en inverosímiles. Al vitral le seguía un video, como ya dije, bastante sobre actuado de la promesa de la calidad del servicio e instalaciones que el gobierno te ofrecía si decidías internar a tu "loquito" ahí. Volví a sentir un poco de coraje, pero seguido de un sentimiento de impotencia. Lo cual de forma extraña tranquilizo mi primer sentimiento.
La siguiente y ultima sala de la exposición se encontraban varios retratos en secuencia y al final de esta un par de espejos. Me resulto muy cómica esta puntada del diseñador de la exposición.  Bajo ningún retrato había pie de foto. solo rostros. De los cuales destacaba ,ahí durante toda la exposición, el rostro de un hombre que padecía de microsefalia. Con una mirada bastante picara, jovial y sin embargo triste y distante. El hombre que también es el que aparece en el cartel que hace propaganda a la exposición. Debo decir que este hombre de cabeza diminuta, manos colosales y orejas que no van con su enfermedad me cautivo con su mirada. Me cuesta trabajo ser cautivada por una persona a la que no he visto jamas mas que en fotos, pero este hombre lo logró con su mezcla de ternura y demencia. En fin regresando a la sala de los retratos, otro que llamo mi atención fue el de una joven que no tendría mas de 15 años, muy hermosa y de mirada serena sosteniendo un tejido bastante mal hecho. No se si fue su contacto con la juventud y el hecho de estar en esa exposición pero ,al igual que el hombre con microcefalia, su mirada enterneció mi corazón. La siguiente la foto de un hombre de traje negro y una rosa marchita en el bolsillo, me recordó a un amante frustrado, que volvió su mente a la locura por la perdida de su ser amado. Se podía ver una soledad inmensa en su persona. Una soledad que solo el autor de esas fotografías pudo captar tan puramente. Y la ultima fotografía que logró ser parte de mi colección de favoritas, es aquella en la que se encuentra una joven, igual de no mas de 15 años, que posa con un vestido negro con las manos abiertas, como tratando de asustar al fotógrafo. Debo decir que esta causo en mi una serie de sentimientos encontrados, entre la ternura y el miedo. Aquella fotografía que muestra una inocente muchachita y que (para mi) también representa la dualidad de la locura y la cordura. Me podría explayar con las sensaciones que este retrato dejó en mi persona, pero me parece que es una percepción que debido a muchos factores, solo yo entenderé. Y al final de esta sala me encuentro con un espejo, como ya había comentado, me causo mucha gracia e intriga. Por que si retrocedía a observar a todos esos rostros y veía el mío y el de la gente a mi alrededor, no había mucha diferencia. Una persona muy importante para mi alguna vez me dijo que todos estamos un locos. Y no pudo tener mas razón.

En resumen, fue una experiencia que disfrute muchísimo. Y que sin duda recomendaría.

3 comentarios:

  1. pesima redaccion y errores gramaticales garrafales... ¬¬ que puedo decir. no era un buen dia para escribir heheh

    ResponderEliminar
  2. Errores pequeños, pero la redacción está amena. Me agradó muchisimo :D

    ResponderEliminar