martes, 21 de diciembre de 2010

Palabras sobran para intentar describir como me encuentro ahora,  palabras que jamás podrán acercarse ni remotamente a mi sentir. Jamás había conocido esta sensación tan confusa, triste pero a la vez dichosa. Me sé desprotegida, perpleja, frágil ,completamente mortal, intrascendente, debil, maravillada, impotente y sumamente pequeña, sentimientos que a comparación de lo que mis ojos vieron esta noche son insignificantes.

Para mucha gente este evento nocturno resulta ser irrelevante, para mi no lo fue. Supongo que mi mente un tanto cuanto poética, soñadora y sumamente romántica me hacen verlo de una manera  preciosa y sublime. Pero también me hacen verlo de una manera en la que cuestiono, como todo ser humano, la realidad de la vida y la relevancia que se tiene en ella.

Preguntas atacaron mi mente y realidades la derrumbaron. La realidad mortal que comprende mi persona y la de los demás, la realidad de que cada día morimos un poco, la realidad de que no somos todo poderosos, la realidad de que nuestros problemas humanos son irrelevantes en el universo, la realidad de que un humano más, uno menos no cambia NADA y que nuestro tiempo aquí es efímero y no podemos hacer nada al respecto. Me siento tan pequeña verdaderamente pequeña. Pero nunca triste...al contrario.
He ahí la ambigüedad de mi sentir.

Seguido de mis sentimientos humanos de impotencia llego a mi una hermosa forma de verlo también.
Cuando observe  la luna esta noche coloreada por la luz solar  me hizo pensar en una historia de amor, muy hermosa pero muy triste a la vez...

Imagino dos amantes que comparten un profundo y antiguo amor, separado por un gran obstáculo infranqueable. Y que cada cierto tiempo se les permite reencontrarse, pero aún de una forma lejana ya que no es un encuentro cuerpo a cuerpo pero la esencia de uno es capaz de llegar hasta el otro y aun de una forma no física consumar su amor ,por una sola noche, con las curiosas y bellas estrellas como testigos. Llegado el tiempo de separarse El lo hace de una manera lenta al igual que como llegó,  esta despedida lo hace aun más triste para ambos,pero no trágico ya que siempre quedará la esperanza del próximo encuentro. Que  cada vez es más bello y que cada uno de estos a través de los milenios han y seguirán fortaleciendo ese amor tan bello. Hasta el momento en que puedan estar  completamente juntos de nuevo.

Para el lector puede parecer una bobería romántica sin sentido y verlo como un simple acontecimiento astrológico del que solo somos insignificantes espectadores (como al principio lo vi)  pero debo decir que también me emociona sobremanera sentirme testigo de una hermosa historia de amor.

Sea como sea fue algo gratificante que sin duda disfrutaría mucho ver una vez más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario